3.2.09

En primer lugar, està considerado vergonzoso el dejarse conquistar ràpidamente,
con el objeto de que transcurra el tiempo, que parece poner a prueba la mayorìa de las cosas;
en segundo lugar, se considera vergonzoso dejarse conquistar por dinero o por poder polìtico, ya sea que por sufrir daño uno se atemorice & no sepa resistirse, ya que reciba favores en dinero o negocios pùblicos & no los desprecie. Ninguna de estas cosas parece ser, en efecto, firme ni estable, aparte de que tampoco ha nacido nunca de ellas un afecto noble.
Por lo tanto, el ùnico camino que queda, segun nuestra costumbre, si el amado tiene la intenciòn de conceder, rectamente, favores al amate, es que se someta en razòn de la virtud.
Hasta el ser engañado no es nada vergonzoso, mientras que en todas las demàs comporta una terrible verguenza tanto para el que es engañado como para el que engaña. En efecto, si alguien que ya hubiera concedido sus favores a un amante por dinero, fue engañado & se quedara sin recibir nada, su verguenza seria enorme, ya que, pese a no haber recibido dinero, el que actùa asì parece poner de manifiesto su propia condiciòn, es decir que por dinero harìa cualquier servicio a cualquiera, & esto es vergonzoso.


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